Entremeses de «El hidalgo» y de «El Rey de los tiburones»

€ 14.00

pp. 128 formato 16x24

Anno 2018

ISBN 978-88-6032-491-7

Recreaciones Quijotescas en Europa

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Entremeses de «El hidalgo» y de «El Rey de los tiburones»

a cura di Arianna Fiore

Inmediatamente después de la publicación del Quijote, la pareja del caballero y el escudero adquirió tanta fama y suscitó tanto interés que llegó a ser protagonista de obras de otros géneros literarios como, por ejemplo, el dramático. Los entremeses de El hidalgo y de El Rey de los tiburones, que en este trabajo se estudian y se editan, representan una de estas incursiones de la novela cervantina en el mundo de las tablas. Publicados por primera vez en la Floresta de entremeses, una colección entremesil editada en 1680, anónimos y sin indicación de la fecha de composición y de representación, marcan quizás una nueva etapa de la recepción y de las recreaciones quijotescas en España, ya que se dedican enteramente a un episodio en el cual el Quijote, de hecho, desaparece, para dejar campo libre a su escudero, evocando el gobierno de la ínsula Barataria.
Puestos en escena probablemente hacia finales de la década de 1670 o principios de la sucesiva por la compañía del autor de comedias Manuel Vallejo, quizás en ocasión de la boda real entre Carlos II y María Luisa de Orleans, estos entremeses entronan a un Sancho muy diferente del original, ya que de él quedan solo los rasgos más cómicos, sus instintos y sus necesidades más básicas y fisiológicas, sin profundidad psicológica ni sutileza ética.
La edición crítica del entremés de El hidalgo tiene en cuenta, además, los dos manuscritos existentes (el ms. 16616, conservado en la Biblioteca Nacional de Madrid, y el ms. 61432, conservado en la Biblioteca del Instituto del Teatro de Barcelona), de la primera versión de dicho texto, escrito originalmente para el actor Juan Rana y sucesivamente adaptado a las exigencias de la compañía de Vallejo. Se han indicado las disconformidades de estos manuscritos con la editio princeps de la segunda versión de 1680 en una tabla de variantes.
En la edición del entremés de El Rey de los tiburones, del cual, en cambio, no hemos encontrado ningún autógrafo o manuscrito, se propone un cotejo con la única edición posterior de dicho texto, cuando apareció en 1733 en el tercer tomo de las obras póstumas de don Manuel de León Marchante, un religioso que gravitó en la corte de Carlos II, celebrado por Calderón como «sal nativa del Parnaso» y hoy más bien autor caído en el olvido, conocido en esa época sobre todo por sus textos breves de teatro.